Noticia: Amy Lee: "No sabía si volveríamos a hacer un disco con Evanescence"
“Hay días en que sólo te quieres ir a casa”,
cuenta al teléfono Amy Lee (30), cantante, fundadora y compositora de
Evanescence. Lleva casi un año de gira, promoviendo las nuevas canciones
de su disco homónimo. Está cansada. “Pero no puedo pensar en una mejor
manera de cerrar este tour que con Sudamérica”, explica.
Pasaron más de cinco años desde su concierto debut en Chile.
“Demasiado tiempo”, dice Lee. Años duros, en que la existencia de su
banda estuvo amenazada.
“Honestamente, requirió un gran esfuerzo volver a grabar después de
la gira de The open door (2006). Yo no sabía si alguna vez haríamos otro
disco. Quería ser una persona normal y vivir la vida por un rato”,
explica.
Mientras, el grupo no lo pasaba mejor: tras la aparición de su
segundo disco, el guitarrista John LeCompt y el baterista Rocky Gray
abandonaron la formación. Lee pasó esos días escribiendo canciones.
“No sabía si estas canciones eran para Evanescence”, cuenta. “Pero a
medida que avanzaba, más sentía el sonido del grupo en esas
composiciones. Me hizo recordar quién era yo. Me reencontré con esta
relación que tengo con el grupo: la fama, los fanáticos y mucho más.
Después de todo, es la relación más grande que he tenido en mi vida. No
pude pensar en un nombre más apropiado que Evanescence”.
Después de la caída
Tras la aparición de Evanescence (2011), Amy Lee figura como la única
sobreviviente de la formación que dio vida a Fallen (2003), un álbum
debut que vendió 14 millones de copias.
La cantante asegura que ya ni piensa en esas cifras. “Ni siquiera
creo que los números se puedan mirar igual, porque la industria ha
cambiado demasiado con la tecnología actual”, dice. La única presión,
señala, “es la que siento en mí, que me obliga a un mejor disco que el
anterior”.
También siente el deber de cumplir con sus fanáticos. “Estamos muy
emocionados de volver allá”, cuenta. De los chilenos, en 2007, recuerda
“una respuesta abrumadora”. Y para ellos tiene una sorpresa guardada.
“Estamos ensayando una canción especial”, avisa. No lo dirá, porque
-pese a toda la angustia que cargan sus canciones y todo el maquillaje
gótico que ocupe- Amy Lee disfruta con la cara de sorpresa de sus
seguidores: “La verdad es que me inspiro haciendo a la gente feliz”.